La Iglesia católica conmemora este miércoles 4 de noviembre a san Carlos Borromeo, obispo de Milán y uno de los principales impulsores de las reformas del Concilio de Trento. También recuerda a religiosos, obispos, mártires y beatas de distintas épocas, entre ellos Elena Enselmini y Francisca de Amboise.
Santos principales
San Carlos Borromeo
San Carlos Borromeo nació el 2 de octubre de 1538 en Arona, Italia. Fue cardenal y arzobispo de Milán, además de sobrino del papa Pío IV, quien lo incorporó a la administración de la Iglesia. Durante su trayectoria se destacó por su participación en el Concilio de Trento y por impulsar la aplicación de sus reformas.
Como obispo, promovió la formación de sacerdotes mediante la creación de seminarios, convocó sínodos y realizó visitas pastorales para conocer las necesidades de los fieles. También brindó asistencia a los enfermos durante la epidemia de peste que afectó a Milán. Murió el 3 de noviembre de 1584 y fue canonizado por el papa Pablo V en 1610. Su festividad se celebra el 4 de noviembre.
Otros santos y beatos del 4 de noviembre
Beata Elena Enselmini
Fue una religiosa italiana de la Orden de las Clarisas, nacida en Padua. Ingresó al monasterio de Santa María de Arcella durante su adolescencia y dedicó su vida a la oración. Una grave enfermedad le provocó intensos sufrimientos y la pérdida del habla. Murió en Padua el 4 de noviembre de 1242.
Beata Francisca de Amboise
Nació en Thouars, Francia, en 1427. Fue duquesa de Bretaña y, tras enviudar, se dedicó a la vida religiosa. Impulsó la fundación de conventos carmelitas y estableció el primer Carmelo femenino de Bretaña. Murió en Nantes en 1485.
San Agrícola de Bolonia
Fue un cristiano que sufrió el martirio en Bolonia, Italia, alrededor del año 304. Según la tradición, fue crucificado durante las persecuciones contra los cristianos y murió junto a su antiguo servidor, san Vidal.
San Amancio de Rodez
Fue obispo de Rodez, en la actual Francia, durante el siglo V. La tradición eclesiástica lo reconoce como el primer obispo de esa ciudad y destaca su papel en la expansión del cristianismo en la región.
San Emerico de Hungría
También conocido como Enrique, fue hijo del rey san Esteban de Hungría. Vivió durante el siglo XI y fue reconocido por su formación cristiana y su compromiso religioso. Murió inesperadamente en 1031, antes de suceder a su padre en el trono.
San Félix de Valois
La tradición lo identifica como un religioso francés del siglo XII y compañero de san Juan de Mata en la fundación de la Orden de la Santísima Trinidad, dedicada a la redención de cristianos cautivos.
San Hermas de Licia
Fue un presbítero cristiano que sufrió el martirio en Mira de Licia, en la actual Turquía, durante el siglo IV. Es conmemorado junto a san Nicandro, obispo de la misma localidad.
San Nicandro de Mira
Fue obispo de Mira de Licia y murió como mártir durante las persecuciones contra los cristianos en el siglo IV. La Iglesia lo recuerda junto al presbítero san Hermas.
San Perpetuo de Maastricht
Fue obispo de Maastricht, en los actuales Países Bajos, durante el siglo VII. Su conmemoración está vinculada a su labor pastoral en esa comunidad cristiana.
San Pierio de Alejandría
Fue sacerdote de Alejandría, Egipto, durante el siglo IV. Se destacó por sus conocimientos de filosofía y por la enseñanza de las Sagradas Escrituras. También fue reconocido por su vida austera y su pobreza voluntaria.
San Vidal de Bolonia
Fue un mártir cristiano que murió en Bolonia alrededor del año 304. Según la tradición, era servidor de san Agrícola y sufrió numerosos tormentos antes de morir por su fe. Ambos son recordados conjuntamente por la Iglesia.
Santa Modesta de Tréveris
Fue una abadesa del siglo VII que dirigió la comunidad de religiosas del monasterio de Öhren, en Tréveris, Alemania. Se consagró a la vida religiosa desde su infancia y mantuvo una estrecha relación espiritual con santa Gertrudis de Nivelles.
