El santoral católico del 31 de octubre incluye a religiosos, obispos y mártires que vivieron en distintos períodos de la historia. Entre las figuras destacadas se encuentra san Alonso Rodríguez, religioso jesuita español que dedicó gran parte de su vida al servicio en un colegio de Mallorca. También se recuerda a san Wolfgango de Ratisbona, obispo del siglo X, y a varios cristianos que murieron por mantener su fe.
Santos principales del 31 de octubre
San Alonso Rodríguez
San Alonso Rodríguez nació en Segovia, España, en 1533. Durante su juventud se dedicó al comercio de tejidos y formó una familia. Tras la muerte de su esposa y de sus hijos, decidió ingresar en la Compañía de Jesús. Aunque no siguió el camino del sacerdocio, fue admitido como hermano jesuita y enviado a Mallorca.
Durante varias décadas trabajó como portero del colegio de Montesión, en Palma de Mallorca. Desde esa función atendía a quienes llegaban al centro y ofrecía orientación espiritual a las personas que buscaban consejo. Murió el 31 de octubre de 1617 y fue canonizado por el papa León XIII en 1888. La Iglesia lo recuerda por su vida de servicio, humildad y oración.
Otros santos del 31 de octubre
San Wolfgango de Ratisbona. Fue un obispo del siglo X que desarrolló su labor pastoral en Ratisbona, en la actual Alemania. Antes de asumir el episcopado, trabajó como maestro y vivió como monje. Impulsó reformas en la disciplina del clero y es recordado por su servicio a la Iglesia.
San Antonino de Milán. Fue obispo de Milán durante el siglo VII. Se distinguió por su labor pastoral y por defender la doctrina católica frente al arrianismo entre los lombardos.
San Quintín de Vermand. Fue un mártir cristiano del siglo III, venerado por la tradición católica en Francia. Según los relatos hagiográficos, murió durante las persecuciones contra los cristianos bajo el emperador Maximiano.
San Foilán de Fosses. Fue un sacerdote y abad irlandés del siglo VII. Participó en la fundación de comunidades monásticas en la actual Bélgica y fue asesinado por unos malhechores durante un viaje, alrededor del año 655.
San Epimáco de Pelusio. Fue un mártir cristiano del siglo III. La tradición cuenta que se opuso a los sacrificios paganos durante la persecución del emperador Decio, por lo que fue detenido, torturado y decapitado en Egipto.
San Ampliado mártir. Es recordado en la tradición cristiana como un mártir de los primeros siglos. Su nombre aparece en el calendario católico del 31 de octubre, aunque se conservan pocos datos históricos sobre su vida.
Beato Cristóbal de Romagna. Fue un sacerdote franciscano del siglo XIII enviado por san Francisco de Asís a predicar en distintas regiones. Desarrolló su misión en Francia y murió en Cahors, según la tradición, después de una larga vida dedicada al ministerio religioso.
Beato Domingo Collins. Fue un religioso irlandés de la Compañía de Jesús que vivió en el siglo XVII. Fue encarcelado y sometido a interrogatorios y torturas por su fe católica. Finalmente, fue ahorcado en Youghal, Irlanda.
Beato León Nowakowski. Fue un sacerdote polaco del siglo XX. Durante la ocupación de Polonia en la Segunda Guerra Mundial, fue fusilado por las autoridades alemanas debido a su condición religiosa y su fe católica.
Beato Tomás de Florencia Bellaci. Fue un religioso franciscano del siglo XV que participó en misiones en Tierra Santa y Etiopía. Durante sus viajes sufrió cautiverio y otras dificultades. Regresó a Italia y murió en Rieti en 1447, después de una vida dedicada a la labor religiosa.
