Bajo presión senadores dominicanos por uso de Fondo de Asistencia

Senadores.

Por Edilberto F. Méndez Amador

 

Santo Domingo, 22 oct (Prensa Latina) Los senadores dominicanos están sometidos hoy a una fuerte presión popular por el uso y disfrute de un Fondo de Asistencia Social, conocido como el Barrilito, el cual es catalogado de indecente.

Aunque no es nuevo el reclamo para que sea eliminada esa entrada de dinero a los legisladores, esta se mantiene incólume, e incluso, es justificada por la mayoría en su afán por mantener ese ingreso adicional que nadie conoce su destino final.

El Barrilito surgió en 2006, y como expresó recientemente la periodista Alicia Ortega en Colorvisión, resulta inconcebible 13 años después de que su programa El Informe dio a conocer cómo se gastaban esos recursos, aún se debata su eliminación.

Explicó cómo en 2007 encontraron decenas de facturas de diversos productos alimenticios, medicamentos y análisis de laboratorios, pero uno de los renglones más utilizados en ese entonces y más difíciles de justificar, fueron las ayudas económicas fijas.

Posteriormente en 2009, según expresó, se revisó de nuevo el tema y solo en seis  provincias detectaron nuevamente ayudas fijas y en el sur, 10 eran para familiares de los senadores.

Y en 2016 encontraron pagos de bebidas alcohólicas, almuerzos, patrocinios a reinas de bellezas, artistas y periodistas, entre otras aberraciones.

El monto del barrilito asciende en estos momentos a 250 millones de pesos (4,3 millones de dólares) al año, cifra de respeto, y oficialmente se entrega con el argumento de que cada senador use esos fondos para repartir ayudas entre la gente pobre de su comunidad, canastillas, ataúdes, sillas de rueda, dinero y otras migajas por el estilo.

Vale destacar que los 32 senadores del país, además del mencionado barrilito, reciben un envidiable salario y otros beneficios y privilegios como son exoneraciones para importar vehículos, pagos de chofer, combustible, teléfono y dietas.

Hasta el momento, solo tres renunciaron a ese privilegio, el presidente de ese hemiciclo, Eduardo Estrella; el senador de la provincia Santo Domingo, Antonio Taveras, y luego de un fuerte escarceo, la senadora del Distrito Nacional, Faride Raful.

Hace unas semanas la Fundación Seguridad Social para todos envió una solicitud al Congreso en la cual los firmantes señalaron que el barrilito es una práctica antidemocrática y un privilegio irritante, auto asignado por los senadores en violación del «derecho a la igualdad» establecido en la Constitución.

Por su parte, la Fundación Institucionalidad y Justicia consideró que «en medio de la situación sanitaria, social y económica que ha dejado la Covid-19 en el país, es contraproducente que un Congreso destine recursos del estado para acciones las cuales desnaturalizan sus funciones esenciales de representación, legislación y fiscalización».

Igualmente, el reconocido comunicador Ricardo Nieves dijo que ese fondo es inmoral e institucional, un abuso contra el pueblo y una desgracia institucionalizada creada por el Partido de la Liberación Dominicana para producir enriquecimiento ilícito en favor de su gente.

Sin embargo, senadores defensores de los fondos como el de Pedernales, Dionis Sánchez, de Fuerza del Pueblo, justifican su uso al decir que «le han llamado barrilito a un fondo social el cual tenemos básicamente por las carencias del Estado Dominicano».

Por su parte, la senadora por Puerto Plata del Partido Revolucionario Moderno, Ginnette Bournigal, manifestó: «Nosotros auxiliamos a las familias en donde el Estado aún no llega, les tendemos la mano con temas de salud, educación y tecnología».

Mientras que el afamado merenguero Héctor Acosta, senador por Monseñor Nouel, se mostró de acuerdo con la asignación presupuestaria y solo precisó debe «transparentarse» y «fiscalizarse» porque no es para «embolsillarse».

En fin, el vilipendiado barrilito está como se dice en el béisbol, en tres y dos, pues se mueve una propuesta a lo interno del Congreso para ventilar el tema, que tal vez, y ante las grandes presiones sociales, pase a mejor vida.

De todas formas, los contrarios al Barrilito no pueden cantar victoria debido a que quienes deben decidir al respecto no parece tengan mucho interés en deshacerse de él, y seguramente harán una defensa a ultranza por mantenerlo y hoy son mayoría.

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