Jerusalén/Teherán.- Israel estima en 1,900 los militares iraníes fallecidos y en otros 1,100 los civiles desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero. Sin embargo, el primer ministro del país, Benjamín Netanyahu, ha indicado que su ofensiva, que se lleva a cabo junto a Estados Unidos para debilitar el régimen iraní, aún no ha terminado.
El portavoz del Ejército israelí, Effie Defrin, informó que entre las víctimas hay comandantes del régimen iraní, incluido el líder supremo Ali Khamenei y su esposa.
Israel y Estados Unidos justifican sus bombardeos con el argumento de que buscan desmantelar el liderazgo de los ayatolás y debilitar las capacidades de Irán en materia de misiles y armamento nuclear.
“Nuestra aspiración es llevar al pueblo iraní a liberarse del yugo de la tiranía”, indicó el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.
Afirmó que el fin de la guerra depende de las autoridades iraníes.
«Sin duda, con las acciones llevadas a cabo hasta ahora, les estamos quebrando los huesos y aún no hemos terminado», agregó.
Afirmó que Israel ha logrado un cambio significativo en su estatus en el Medio Oriente.
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que la guerra podría estar cerca de llegar a su fin.
Sin embargo, la Guardia Revolucionaria de Irán ha declarado que es este país el que determina el fin de la guerra, en respuesta a las declaraciones de Trump.
En ese contexto, el régimen iraní lanzó cinco misiles contra la base aérea estadounidense Al-Harir, ubicada en la región kurda de Irak.
El canciller de Irán, Abbas Araghchi, descarta un nuevo diálogo con Estados Unidos, alegando que Teherán tuvo una “experiencia amarga” en conversaciones anteriores.
