El crudo Brent se mantiene cerca de máximos de cinco meses, en torno a los 110 dólares por barril, mientras la incertidumbre sobre el suministro y el riesgo de nuevos ataques iraníes mantienen la presión sobre los precios.
Los precios del petróleo han seguido negociándose en torno a máximos de cinco meses este martes por la mañana, mientras los operadores evalúan el riesgo de nuevos ataques iraníes en el estrecho de Ormuz, en un contexto de flujos relativamente sólidos de crudo desde el golfo Pérsico.
Los futuros del crudo Brent, referencia internacional, se negociaban en torno a 110 dólares el barril antes de la apertura de los mercados europeos, mientras que el referente estadounidense, el WTI, superaba los 104 dólares por barril para entrega el mes próximo.
Según los estrategas de materias primas de ING, los precios elevados pese a los fuertes flujos «sugieren que el mercado está incorporando una prima de riesgo significativa, dada la volatilidad de la situación». Por ahora no hay indicios de que esa prima de riesgo vaya a reducirse.
Los expertos añadieron que las tarifas de transporte de petroleros en niveles récord están encareciendo los costes. EE.UU. estudia permitir la venta de petroleros sancionados, lo que les permitiría volver al mercado legal, aumentar la capacidad de transporte y abaratar los costes de entrega del petróleo. Sin embargo, señalaron que sigue sin estar claro cuánta capacidad adicional aportaría esta medida ni con qué rapidez podría aliviar los precios.
LAS BOLSAS EN NÚMEROS ROJOS
Las bolsas europeas han abierto este martes con ligeras caídas, tras la presión registrada el lunes, jornada en la que las acciones y los bonos franceses encabezaron los descensos. Las protestas en Francia han lastrado el sentimiento del mercado y han vuelto a poner el foco en la insostenibilidad de las finanzas de la segunda mayor economía de Europa.
En Londres, el FTSE 100 cedía un 0,2% en la apertura, al igual que el CAC 40 en París, mientras que el DAX de Fráncfort perdía más de un 0,4%.
En el Reino Unido, el sentimiento de los inversores recibía un ligero apoyo por las informaciones de que el ministro de Hacienda británico, John Healey, no subirá el impuesto sobre las ganancias de capital en los Presupuestos de la próxima semana. El tipo del impuesto se sitúa actualmente en el 18% para los contribuyentes de tramo básico y en el 24% para los de tramo superior, frente a unos tipos del impuesto sobre la renta de entre el 20% y el 45%.
Además, el mercado laboral británico se ha mostrado más resistente de lo previsto. La tasa de paro ha bajado al 4,7% en los tres meses hasta agosto, desde el 4,9%. El número de trabajadores en nómina en el país aumentó en 13.000, el mayor incremento en un año. Unos datos más sólidos podrían dar al Banco de Inglaterra más margen para mantener estable su tipo de interés principal mientras combate la inflación.
En Asia, las empresas tecnológicas han encabezado fuertes pérdidas, ya que los inversores han pasado por alto el rebote de Wall Street en medio de crecientes temores sobre el boom de inversión en inteligencia artificial, a la espera de importantes publicaciones de resultados.
