Estados Unidos reconoció la magnitud de los daños sufridos en una de sus instalaciones militares más importantes de Medio Oriente. El secretario interino de la Marina, Hung Cao, admitió que los ataques iraníes golpearon severamente la base naval estadounidense en Baréin, sede de la Quinta Flota y un punto clave para las operaciones de Washington en la región.
“They blew the hell out of Bahrain”, dijo Cao en una entrevista con The Epoch Times, una expresión que podría traducirse como “destrozaron Baréin”. Según recoge este viernes el New York Post, el funcionario fue más allá y dejó abierta una cuestión hasta ahora poco discutida públicamente: si mantener las fuerzas estadounidenses allí seguirá siendo viable a largo plazo.
Las consecuencias ya se sienten. Los daños dejaron al portaaviones USS Abraham Lincoln sin su punto habitual de apoyo en la zona y obligaron a la Marina a reorganizar parte de su logística, recurriendo a Diego García, en el océano Índico, para sostener sus operaciones.
La incertidumbre sobre el futuro de la instalación tampoco parece menor. Cao confirmó que un grupo de trabajo está evaluando qué hacer con la base y las posibilidades de restaurarla. Días antes, el jefe de Operaciones Navales, almirante Daryl Caudle, había adelantado que la Marina no esperaba regresar allí pronto.
El reconocimiento tiene peso porque Baréin no es una base cualquiera. Durante años ha sido uno de los centros neurálgicos de la presencia naval estadounidense en Medio Oriente. Ahora Washington admite que Irán logró causar daños serios en ese punto estratégico y que todavía está evaluando cómo continuar sus operaciones allí.
