Santo Domingo.— Santiago Matías, conocido como “Alofoke”, decidió entrar formalmente al escenario político dominicano con la creación de su propia organización, “Dominicanos Primero”, de cara a las elecciones de 2028. Sin embargo, su salto del entretenimiento digital a la política llega acompañado de cuestionamientos y una elevada resistencia en distintos sectores.
Matías ha construido una enorme notoriedad a través de los medios digitales, con una plataforma marcada por controversias, debates y temas de la cultura urbana. Pero el gran desafío ahora será convertir esa popularidad mediática en respaldo político, especialmente ante sectores tradicionales, académicos y de clase media que cuestionan su estilo y algunas de sus posiciones.
Uno de los principales obstáculos para el proyecto de “Dominicanos Primero” es precisamente entre el personaje mediático y las exigencias del liderazgo político. Su manera directa de expresarse, el uso frecuente de palabras ofensivas y sus enfrentamientos públicos con otras figuras le han generado seguidores, pero también rechazo entre ciudadanos que esperan otro tipo de comportamiento de quien aspira a dirigir el Estado.
Una encuesta publicada por ACDmedia en julio de 2026 coloca a Matías por encima de la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, un dato que alimenta las expectativas alrededor de su proyecto político y eleva la temperatura de una carrera que todavía tiene mucho camino por recorrer.
Su estilo frontal, sus expresiones fuertes y sus constantes choques públicos le han permitido conectar con una parte de la población, pero también han provocado resistencia entre ciudadanos que consideran que quien aspire a dirigir el Estado debe proyectar una imagen diferente. El gran dilema para Matías será demostrar que puede pasar de generar audiencia a construir confianza política.
En cuanto a sus planteamientos, el comunicador ha colocado sobre la mesa propuestas que prometen encender el debate. Entre ellas figuran restricciones legales relacionadas con la posibilidad de que hijos de extranjeros, bajo determinadas condiciones, puedan optar por cargos electivos; facilitar la importación legal de armas de fuego para defensa personal y empresarial; permitir el voto de policías y militares; y eliminar restricciones gubernamentales generales sobre los horarios del ocio nocturno.
Para impulsar económicamente su proyecto, Matías ha promovido la iniciativa “Dona tu peso, recupera tu país”, con la intención de sostener su eventual campaña mediante aportes ciudadanos y no depender de grandes élites económicas o de los mecanismos tradicionales de financiamiento político. La apuesta es convertir a sus seguidores digitales en una fuerza política organizada.
Pero detrás del ruido mediático permanece la pregunta que podría definir el verdadero tamaño del fenómeno: ¿cuántos dominicanos están dispuestos a convertir el respaldo a Alofoke en una firma y posteriormente en un voto? Hasta el momento, no existe una cifra pública y verificable que permita determinar cuántas personas se han inscrito por provincia. Matías ha anunciado que recorrerá el país para recolectar las firmas necesarias y que documentará el proceso, pero las informaciones disponibles no ofrecen un desglose provincial de afiliados o firmas. NoticiasRepública Dominicana
Así, “Dominicanos Primero” entra al tablero político con una mezcla de notoriedad, controversia y expectativa. Alofoke ya tiene algo que muchos políticos buscan durante años: visibilidad. Ahora tendrá que demostrar si esa influencia digital puede cruzar la frontera de las redes sociales y convertirse en organización territorial, respaldo ciudadano y, finalmente, votos en las urnas de 2028.
