“Me duele, me duele en el alma, lo siento“. Con la voz quebrada y al borde del llanto, Lionel Scaloni no pudo contener la emoción durante la conferencia de prensa posterior a la final del Mundial. Tras pronunciar esas palabras, el entrenador de la Selección Argentina se levantó de su silla y dio por concluida su intervención.
Visiblemente afectado, el técnico explicó el profundo significado que tuvo el camino recorrido junto a su cuerpo técnico y los jugadores:
“En mi vida pensé, pensamos todos los chicos del grupo técnico, estar en ese lugar. Entonces, para seguir se necesitan un montón de cosas. Sobre todo volver a resetearse, volver a crear un grupo como este, que difícilmente se vuelva a formar. Y me duele, me duele en el alma, lo siento”.
La escena rápidamente dio la vuelta al mundo. Más allá del resultado deportivo, Scaloni dejó una imagen que reflejó el lado más humano del fútbol, mostrando a un entrenador que no ocultó el dolor por el final de un ciclo y por el esfuerzo compartido con un grupo que marcó una época.
Durante toda su etapa al frente de la Selección Argentina, Scaloni se destacó por su humildad, su respeto hacia los futbolistas y su capacidad para construir un equipo unido. Su despedida ante los medios volvió a evidenciar esas cualidades.
