PUERTO PRINCIPE (AGENCIAS).-El expresidente de Haití, Michel Martelly, regresó a este país tras varios años de ausencia, en medio de versiones de que deberá comparecer como parte de la investigación por el asesinato del exmandatario Jovenel Moïse, ocurrido en julio de 2021.
Martelly no explicó los motivos de su visita, aunque medios haitianos han informado que está previsto que ofrezca declaraciones ante las autoridades que investigan el magnicidio. El exgobernante ha sido mencionado y acusado formalmente dentro del proceso judicial relacionado con el caso.
A su llegada fue recibido por decenas de simpatizantes, quienes lo esperaban con pancartas, música y consignas de apoyo, entre ellas “¡El padre ha vuelto!” y “¡Viva Martelly!”.
El exmandatario, quien gobernó Haití entre 2011 y 2016 y reside en Estados Unidos, evitó responder preguntas de la prensa mientras avanzaba entre la multitud.
Martelly escogió a Jovenel Moïse como su sucesor en la Presidencia y ambos pertenecían al partido Tèt Kale (PHTK), una de las principales fuerzas políticas del país en la última década.
Además de las investigaciones por el asesinato de Moïse, Martelly enfrenta señalamientos internacionales por presuntos vínculos con la corrupción, el narcotráfico y las pandillas.
En noviembre de 2022, Canadá le impuso sanciones y, en agosto de 2024, Estados Unidos hizo lo propio, acusándolo de facilitar actividades de narcotráfico y respaldar a grupos armados.
Posteriormente, en diciembre de 2025, el Consejo de la Unión Europea anunció restricciones de viaje y la congelación de activos contra Martelly y otros políticos haitianos, a quienes señaló de financiar y armar pandillas para fortalecer su influencia política y proteger intereses personales y económicos.
Asimismo, la Unidad Anticorrupción de Haití lo ha acusado de presentar declaraciones patrimoniales falsas, aunque el exmandatario no ha respondido públicamente a esos señalamientos.
El regreso de Martelly ocurre en un contexto de creciente violencia e inseguridad en Haití, donde las pandillas mantienen el control de amplios sectores del territorio y la crisis humanitaria continúa agravándose.
