Por Cinthia Polanco
Cuando el diputado Rafael Castillo vino a visitarnos. Hablamos fuera de cámara por más de media hora. Ya se iba sin entrevista. Pero recordé algo que me enseñó Robert Vargas: «Si una figura pública cruza por tu oficina, tú le entrevistas. Siempre. Un periodista no deja pasar eso.»
Y así lo hice. Encendí la cámara y disparé la primera pregunta.
—¿Qué piensa sobre la querella contra el alcalde Dío Astacio, sometida por el abogado Miguel Surun Hernández?
Castillo no titubeó. Dijo estar de acuerdo. Que las cajas recolectoras del Ayuntamiento provocan accidentes, entaponamientos, que cerca de ellas se consume droga, que son criaderos de ratas y que, además, violan el libre tránsito.
—“Eso no es sostenible en el tiempo”, remató.
Pero ahí no paró la cosa.
Le mencioné que en la calle hay una percepción de que los regidores de la Fuerza del Pueblo están muy flojos. Que algunos dicen que Dío Astacio gobierna sin oposición.
Entonces, el diputado se puso pensativo. Buscaba las palabras como quien camina sobre vidrios rotos. No quería ofender a los suyos, pero tampoco quería pasar por alto lo que ve todo el mundo.
Y terminó soltándola:
—“Los regidores de nuestro partido no están cumpliendo con su rol. Espero que pronto se alineen con las demandas de la ciudadanía”.
Así, sin más.
—“El rol de un regidor es fiscalizar, estar del lado del pueblo. Tienen que ser más activos”, agregó.
Después le pregunté por los 17 millones de pesos que, según Dío Astacio, se le pagaron a Senakis por una deuda heredada.
—“Esa deuda no viene de la gestión anterior. Esa deuda se generó en esta misma gestión. Lo que él dijo en su rendición de cuentas no es cierto”.
Luego le pregunté si todo ese activismo tenía que ver con una posible candidatura a la Alcaldía.
Me dijo que no. Que actúa como un ciudadano dolido por lo que vive Santo Domingo Este y como diputado electo para representar y fiscalizar.
Pero su cuerpo hablaba más que sus palabras. A pesar de su tono optimista, se le notaba frustrado. Como si sintiera que algunos regidores están más cerca del alcalde que de su propio partido.
Y cuando terminó la conversación, quedó flotando la misma pregunta que nos hacemos desde hace un año, cuando Dío Astacio llegó al poder:
¿Se sienten más cómodos los regidores de oposición acompañando al alcalde que defendiendo a su propia organización política?
Vea más detalles de lo que dijo en la entrevista el diputado Rafael Castillo, vocero de la Fuerza del Pueblo.
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